Editorial

El cine colombiano y el FDC

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Ya estamos hastiados de escuchar los grandes triunfos del cine colombiano por parte del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico. Sería injusto no reconocer que en los campos técnicos se ha avanzado y si bien el FDC no ha colaborado para nada en la formación, si se han beneficiado sonidistas, fotógrafos, script y otros de esa cantidad de producciones que se financian cada año con los dineros de la ley de cine. Ahora nuestros sonidistas pueden comprar equipos porque tienen un trabajo un poco más recurrente y los fotógrafos aspiran a vivir de trabajar en largometrajes. ¿Pero porque no vemos mejores películas colombianas? ¿Por qué seguimos cargando ese lastre de que cine nacional es sinónimo de aburrido? ¿Por qué no tenemos buena taquilla?

Las convocatorias son manipuladas. No se hace trampa como podría leerse en lo que acabo de afirmar. Pero cuando se consiguen jurados que desconoce la realidad del cine colombiano, cuando se evalúa con los parámetros de los grandes festivales o productoras internacionales, se está distorsionando la posibilidad de que estos jurados tengan buen tino para evaluar y terminan adjudicando a los que presentan mejor trayectoria. Y he aquí el silogismo: Mejor trayectoria es haber hecho más realizaciones. El haber hecho más realizaciones significa haber realizado películas de esas que tratamos de superar, por lo tanto, le adjudican a los que ya demostraron que no llevan espectadores a las salas.

Y es que el cine se hizo para captar público y conseguir taquilla. ¿Cuál es entonces el gran problema de nuestro cine. Yo estoy seguro de que está en dos aspectos que son vitales dirección y guión.  El dinero de la ley de cine, sigue perpetuando la realización desde Bogotá y a la provincia nos da las migajas. Se han preguntado ¿cuáles son las películas que más público han conseguido o que mejores premios han tenido? Los colores de la Montaña produjo dinero y fue producida y dirigida desde Medellín, Al final del espectro no consiguió apoyo del FDC y fue exitosa. El documental 16 memorias, creo que de la época reciente post-focine, es el documental más premiado, pero no recibió apoyo del FDC. Además cuando otorgan las ayudas automáticas para ir a festivales, parasitan la película exigiendo que por un tiquete, que es un derecho, se ponga un texto engañoso en el que se deja la idea de que fue financiada por ellos.

Para que tengamos esa película que haga despegar el cine colombiano de una vez por todas, tenemos que buscar nuevos realizadores, con guiones serios, que permitan superar los temas facilistas como el narcotráfico que se perpetúa día a día en los premios del Ministerio de Cultura y que suele conquistar los jurados extranjeros. No es que esos temas no se deban tocar, al fin, una sociedad tiene que exorcizar sus demonios, pero hay que hacerlo con la calidad que exige un buen cine.   La consigna es “!Guiones nuevos por guionistas serios¡”.